10 Características del Azúcar: Abusos a Evitar

El azúcar es un carbohidrato muy ampliamente usado en la dieta cotidiana, es un tipo de nutriente necesario para obtener energía. Los principales azúcares que ingerimos son la sacarosa y la fructosa.

Los azúcares se obtienen a partir de los alimentos. Bien sea como azúcar refinada, que se añade para mejorar el sabor de los alimentos y bebidas, la fructosa contenida en las frutas, la lactosa de la leche o de los vegetales y las harinas de los cereales (como el trigo, maíz y cebada entre otros).

Ingerir carbohidratos en exceso eleva los niveles de azúcar en la sangre

Una vez ingeridos, los azúcares son absorbidos en el intestino y pasan a la sangre en donde se encuentran como glucosa. Por esta razón los niveles de glucosa en la sangre, también llamados glicemia, aumentan después de comer.

Este aumento estimula la producción de una hormona, la insulina, que tiene como función hacer que el azúcar que se encuentra en la sangre pase a los diversos tejidos, principalmente al músculo y al sistema nervioso para su utilización. Cuando se consumen cantidades de azúcar superiores a las necesitadas, una parte de la misma se acumula en el hígado en forma de glucógeno y el excedente se convierte en grasas, que se depositan como tejido adiposo en el abdomen, glúteos y muslos principalmente.

En condiciones normales, los niveles de azucar en la sangre vuelven a su normalidad unas dos horas después de comer. Cuando al cabo de este tiempo se mantienen elevados por encima de los 200 mg/dl estamos en presencia de la diabetes mellitus. Una enfermedad en donde no se produce suficiente insulina, o bien está a pesar de ser producida no logra llevar a cabo su función por resistencia a su efecto.

Resistencia a la insulina y diabetes, principales peligros del consumo excesivo de azúcar

Cuando los azúcares, y demás carbohidratos, son consumidos en forma excesiva de forma continua, ocurre el aumento del peso corporal, que puede alcanzar el nivel de sobrepeso o de obesidad (de acuerdo con la relación entre el peso y la estatura conocida como índice de masa corporal).

En estas condiciones el organismo busca mecanismos para no seguir engordando y se desarrolla una resistencia a la acción de la insulina. Esto lleva a que los niveles de azúcar en la sangre comiencen a elevarse, al igual que los niveles de insulina.

El aumento en la demanda de insulina para poder mantener la glicemia dentro de los límites normales agota al páncreas, llevando a que cada vez se produzca menos insulina hasta que llega el momento en que esta es insuficiente. El azúcar comienza a subir ya que la insulina ya no es capaz de controlar la glicemia y aparece así la diabetes.

Los azúcares en exceso se unen a las proteínas del cuerpo afectando su funcionamiento

Los niveles anormalmente elevados de azúcar en la sangre llevan a que ocurra un proceso químico llamado glicosilación. Este se caracteriza por el hecho de que el azúcar en exceso se une a varias sustancias, principalmente proteínas, afectando su funcionamiento.

En el caso del sistema nervioso, la glicosilación de la sustancia que recibe a los nervios, conocida como mielina, lleva a que estos se afecten originando la neuropatía diabética. Una condición muy dolorosa caracterizada por la sensación de que la persona tienen unas brasas que le queman los pies.

Otra glicosilación común es a nivel de la hemoglobina. Esto por lo general se cuantifica como hemoglobina glicosilada y es un parámetro de laboratorio que permite evaluar si el control metabólico de los tres últimos meses ha sido adecuado o no.

Los niveles elevados de azúcar en la sangre aumentan el riesgo cardiovascular

Mantener niveles de azúcar elevados ocasiona grandes consecuencias para la salud.

La diabetes y la resistencia a la insulina son condiciones en las que ocurren trastornos circulatorios que aumentan el riesgo de desarrollar complicaciones como la ceguera, insuficiencia renal, amputaciones por obstrucción de las arterias entre otros.

También se incrementa el riesgo de desarrollar enfremedades cardiovasculares como la hipertensión arterial, infartos cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Complicaciones que constituyen la principal causa de muerte en el mundo occidental.

Imagen Fotolia: Rizal

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