10 Características para una Buena Alimentación

La alimentación es clave para el crecimiento, desarrollo y supervivencia de cualquier individuo. De allí la importancia de que esta sea adecuada en cantidad y calidad, lo que constituye los principios básicos de una buena alimentación.

1. Tres recetas bien definidas

Los diversos alimentos aportan nutrientes que pueden ser de tres tipos principales: los carbohidratos, los lípidos y las proteínas.

2. Papel que juegan los micronutrientes

Además de ello existen micronutrientes que son necesarios también aunque en mucha menor cantidad. Estos incluyen las vitaminas, minerales, oligoelementos, electrolitos, antioxidantes y muchas sustancias que intervienen en funciones específicas que son imprescindibles para mantener una buena salud.

3. Nada mejor que el agua

Aunque no es un nutriente como tal, el agua es un elemento imprescindible en la alimentación.

4. Color como signo de manifestación de salud

Una clave para la buena alimentación: Que tu plato tenga muchos colores!

Muchos nutrientes se encuentran en forma constante en alimentos de un determinado color. De esta manera tenemos a los betacarotenos en las zanahorias y demás alimentos color naranja; la vitamina K en las hojas verdes oscuras; la vitamina C se encuentra principalmente en frutas de color amarillo; el potasio en los alimentos de color blanco; las antocianinas en frutas y verduras de color morado y los licopenos y flavonoides en los alimentos de color rojo.

Por esta razón al combinar alimentos de diversos colores en una misma comida estamos aportando una mayor diversidad de nutrientes y contribuyendo a una buena alimentación.

5. Planificar lo que comemos

Diseñando un plan que permita una buena alimentación

Una buena alimentación parte de una combinación adecuada de los tres tipos principales de alimentos: los carbohidratos, las proteínas y las grasas.

6. Identificar los carbohidratos principales

Los carbohidratos los conforman principalmente los azúcares y las harinas, se encuentran en las frutas, vegetales, leguminosas y tubérculos. Estos alimentos son necesarios para obtener energía.

7. En dónde se encuentran las protínas que necesitamos?

Las proteínas se encuentran principalmente en las carnes, huevos y derivados lácteos, éstos últimos hay que tener cuidado como puntualizamos más abajo en este artículo en cuanto a sus posibles contraindicaciones.

Muchos vegetales, especialmente los granos, también aportan proteínas aunque estas sean más difíciles de absorben para nuestro organismo (por esto se dice que las proteínas de origen animal son de alto valor biológico, porque se asimilan más fácilmente que las de origen vegetal). Las proteínas son necesarias para formar los músculos, huesos, piel, enzimas, defensas y diversas sustancias que brindan soporte al organismo.

8. En el terreno de las grasas o lípidos y el interrogante de los lácteos

Se encuentran en los productos tanto de origen animal como vegetal, en especial en las carnes, y los frutos secos. Ellas permiten almacenar energía, forman parte además de las membranas celulares y del revestimiento de las células que conforman el sistema nervioso. Las grasas pueden ser de varios tipos, siendo el colesterol un pionero importante para la producción de las diversas hormonas.

También, se observa que este punto se encuentra en los lácteos, la leche, quesos y productos relacionados. Sin embargo, como consecuencia del proceso de elaboración, cada vez más deteriorado, y ante numerosos estudios que exponen que la mayoría de las personas no digiere con facilidad estos productos, es fundamental analizar si realmente le hace bien a uno, para lo cual basta un examen de “intolerancia a lactosa”.

Una buena forma de establecer las proporciones de cada tipo de estos nutrientes en una comida sería distribuir imaginariamente el plato en cuatro partes. Las proteínas deben corresponder a una parte, los granos o cereales una parte y las frutas o verduras dos partes.

9. Evitar propuestas que no aportan valor

Es importante que estos alimentos sean bajos en sal y grasas, evitando además los carbohidratos refinados como el azúcar. Debe preferirse siempre los carbohidratos integrales ya que estos producen aumentos de los niveles de azúcar en la sangre menos intensos y además contienen mayores cantidades de fibra natural.

10. Dividir en cuatro comidas

Empezar el día con un desayuno fuerte, es un aspecto que muchas personas ignoran, sin embargo es una costumbre que tiene un impacto directo en uno, porque proporciona la energía para enfrentar y avanzar a lo largo del día.

Luego, dedicar el tiempo necesario al almuerzo, así como a una pausa por la tarde, y en ese ciclo, se logra una cena liviana antes de ir a la cama a descansar, siendo que el cuerpo fue alimentado durante el transcurso del día.

Arte Fotolia: Silvy78 / Airmatti

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