Bulos -cadenas de mensajes- del correo a las redes sociales

¡Rápido! envía esta página a diez amigos tuyos, o dentro de una semana ¡el acceso a cada página de Internet podría ser de pago!… Bueno, no es cierto, pero captas la idea de lo que vamos a hablar hoy ¿verdad?

Mensajes tremendistas de este tipo nos llegan a través del correo electrónico, las redes sociales (Facebook, Twitter), o programas de mensajería instantánea (especialmente WhatsApp). Son, claramente, falsos. Pero ¿qué pretenden?

Los hoaxes son bulos que circulan en forma de cadena a través de medios electrónicos como la mensajería instantánea, las redes sociales o el correo electrónico, con la finalidad de intoxicar o engañar a los usuarios.

En los últimos tiempos se están mezclando con otro fenómeno hacia el que están mutando, las llamadas fake news, de quienes pueden considerarse antecesores.

Los hoaxes o bulos se presentan imitando una apariencia seria (más o menos), con un llamamiento a la acción (call to action, en inglés) consistente siempre en la redifusión del mensaje (¡pásalo!) a tus contactos para continuar con el engaño y, eventualmente, otras acciones.

Las acciones a las que llama el bulo o hoax pueden ser múltiples, yendo desde visitar una página web, hasta boicotear un producto por un motivo peregrino.

¿Qué persiguen? Motivos diversos: son realizados por bromistas, o colectivos con oscuros intereses para perjudicar a otros, pasando por simples errores que pueden llevar a la creación accidental de un hoax, como el pasar una noticia de hace años como si fuera de hoy.

Otro motivo para que circulen puede ser el crematístico; por ejemplo, hace años las cadenas de e-mail podían ser utilizadas por los spammers para la creación de listas de correo fiables de cara al envío de publicidad no deseada.

En esta lista de motivaciones debemos incluir la estafa pura y dura, como es el caso del scam nigeriano.

Este consiste en el envío de un mail (el original venía de Nigeria, de ahí que el nombre del engaño tomara el del país en el que primero se detectó) presentándose como un rico potentado africano que, por problemas políticos y disturbios en su país, no podía sacar una cantidad nada despreciable de dinero de un banco de allí, ofreciéndonos la posibilidad de ayudar en dicha tarea a cambio de una suculenta comisión.

No hace falta decir que, para llevar a cabo la retirada de dinero, primero era preciso abrir una cuenta con dinero propio… a nombre del supuesto caballero del país africano. Dinero que, claro, desaparecía al cabo de unos días.

Las ofertas de mujeres atractivas también han entrado en la picaresca de los hoaxes.

Un “quiero conocerte porque he sabido de ti a través de Internet” acompañado de la imagen de una sensual damisela, se ha convertido en un cebo irresistible para muchos hombres.

Este truco ha sido especialmente utilizado con supuestas mujeres de Europa del Este, y todavía se utiliza, dado que aquellos países han llevado durante muchos años una gran cantidad de emigrantes a Europa occidental.

No hay que decir que el supuesto intento de seducción acababa apuntando a la cartera del incauto de turno, más que a su corazón (este último como medio de llegar al primero).

¿Qué hay que hacer para evitar ser víctima de un hoax? Mirada crítica y romper las cadenas.

Hay que estar prevenidos, lo cual es un término siempre discutible, pero si usted recibe una proposición por parte de una chica guapa y no cree ser especialmente atractivo en ningún sentido (físico, de personalidad), empiece a dudar de que las intenciones sean serias.

Por cierto, en muchos de estos mensajes, los errores en la escritura delatan un intento pobre de ataque.

Por otro lado, no reenvie nada en redes sociales o mensajería instantánea que haya recibido sin antes corroborarlo. Muchas cosas que recibimos por WhatsApp las reenviamos sin más a nuestros contactos, sin contrastar la información. Contrastar los hechos antes de reenviar es lo primero que deberíamos hacer.

Y, si nos topamos con que nuestros contactos y amistades nos están enviando algún contenido de este tipo, mandarles la información correcta para que puedan rectificar. Así contribuiremos a destruir la cadena del hoax.

Por cierto, para finalizar, si no envias esta página a diez amigos, no pasará nada. Pero si lo haces, les harás un favor brindándoles una información útil, y nos lo harás a nosotros, que vivimos de esto. Y un favor nunca viene mal a ninguna de las partes 😉

Fotolia. ufotopixl10

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