¿Por Qué Evitar la Comida Procesada?

El conjunto de la sociedad está cada vez más concienciada sobre la relevancia de una alimentación saludable. Los beneficios de una correcta nutrición son evidentes, pues permiten prevenir enfermedades, prolongar la esperanza de vida y, en definitiva, tener una mayor calidad de vida.

Los expertos en nutrición diferencian los alimentos en dos grandes grupos: los naturales y los procesados. Estos últimos son los que deberían ser evitados o, al menos, reducir su consumo de manera significativa.

Alimentos procesados versus naturales

Se entiende por alimento procesado todo aquel producto elaborado con algún proceso industrial. Estos alimentos contienen normalmente una mayor cantidad de azúcares, más grasas de tipo trans, saborizantes, emulsionantes, aditivos y otras sustancias con un potencial nocivo para la salud. Entre los productos procesados más consumidos podemos destacar las patatas fritas, los refrescos, la bollería industrial, los helados o los nuggets de pollo.

Estos alimentos no son saludables por tres motivos fundamentales: favorecen la obesidad, no se digieren adecuadamente en el estómago y no satisfacen las necesidades nutricionales básicas.

Debe observarse que no todos los alimentos procesados son perjudiciales para la salud, ya que en algunos casos su nivel de procesamiento es mínimo. Así, las legumbres envasadas, los embutidos o las conservas de pescado son saludables, pero es preferible consumir la versión natural de estos productos.

Un alimento es considerado natural cuando no incorpora ningún aditivo químico que altere sus propiedades. Los dietistas y nutricionistas consideran que los alimentos naturales que deberían integrarse en nuestra dieta habitual son los siguientes: verduras y frutas frescas, legumbres, huevo, pescado, marisco, carne, aceite de oliva y pan de levadura.

Tenemos que saber lo que comemos y por qué lo comemos

Los alimentos altamente procesados tienen ingredientes tóxicos que acaban afectando negativamente al cuerpo humano. Para comprobar si un producto es potencialmente dañino es suficiente con fijarse en la etiqueta de dicho producto y verificar cuáles son sus ingredientes.

Desde un punto sociológico, consumimos alimentos procesados por varios motivos. En primer lugar, porque no tienen que ser preparados y esto permite que se adapten bien a la falta de tiempo para cocinar que tiene la mayoría de la población. Por otra parte, son productos que generalmente tienen un buen precio. Por último, la industria alimentaria elabora estos productos con aditivos para que los consumidores tengan una satisfacción inmediata.

Si bien los productos altamente procesados son perjudiciales para toda la población en su conjunto, los niños son los más afectados, pues este tipo de alimentación está directamente relacionado con ciertas enfermedades que afectan significativamente a los niños, como las caries, la diabetes o la obesidad.

Fotolia. Cosmokidz, Natali Snailcat

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