Importancia del Desayuno

El desayuno es la primera y la más fundamental comida del día. La importancia del desayuno radica en que esta comida aporta los nutrientes necesarios para comenzar el día y activar el metabolismo.

La diferencia entre no desayunar y hacer un buen desayuno es muy grande para la salud y el rendimiento tanto físico como mental.

¿Cómo afecta al organismo el no desayunar?

El organismo necesita nutrientes para producir energía y mantener su funcionamiento. Cuando nos levantamos y no desayunamos nuestro cuerpo sigue teniendo los mismos requerimientos, así que al no contar con los alimentos para cubrir la demanda, se activan procesos que contribuyen a obtener la energía de las diversas formas de depósito, principalmente el glucógeno almacenado en el hígado y las proteínas de los músculos.

Si repetidamente se omite el desayuno, el organismo se acostumbrará a esta condición de déficit y activara los mecanismos para almacenar la energía. Esta es una de las razones por las que ocurre una mayor absorción y acumulación de azúcares y grasas tras el ayuno, que se convertirán en tejido adiposo (grasa corporal).

¿Cuánto tiempo es recomendable esperar para desayunar?

Los mecanismos descritos anteriormente se comienzan a activar a la segunda hora de ayuno. Es decir, si usted acostumbra a levantarse a las 6 de la mañana y a las 8 de la mañana aún no ha desayunado, tenga por seguro que su organismo ha tenido que iniciar el proceso de echar mano a sus reservas.

Para evitar que estos procesos se activen, los expertos en nutrición recomiendan desayunar hasta un máximo de una hora después de levantarse.

¿Es verdad que saltarse el desayuno engorda?

Saltar el desayuno es una de las principales causas de enlentecimiento del metabolismo. Un metabolismo lento lleva a que se gane peso en vez de perderlo.

Si queremos evitar esto lo ideal es desayunar y hacer al menos cinco comidas al día, incluso si no se tiene hambre. Estas comidas serian el desayuno, el almuerzo, la cena y una merienda a media mañana y otra a media tarde.

Un consejo para ayudar a comenzar el día con energía y con un metabolismo activo es ingerir proteínas en el desayuno. Lo recomendable es que sean unos 15 gramos de proteínas. Comer alimentos ricos en proteínas, además de ser necesario para el metabolismo, contribuye a producir una sensación de llenura que lleva a tener menos hambre durante el día, con lo que se previenen conductas como “picar entre comidas” caracterizadas por consumir alimentos ricos en carbohidratos refinados, y por ende, poco saludables.

Las proteínas se encuentran en la leche, el queso, el yogurt, la carne, pescado, embutidos como el jamón e incluso las leguminosas (granos). Es necesario procurar que cada día se incorpore al menos uno de estos alimentos en el desayuno.

Fotolia. Oksana Kuzmina

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