Leche de almendras en envase con 6% de almendras

La leche entera tradicional es actualmente una de las múltiples variedades que se pueden encontrar en el mercado. El abanico de opciones es extenso: desnatada, semidesnatada, sin lactosa, con Omega-3, con fitoesteroles, enriquecida con calcio, de avena, de coco, de arroz o de almendras.

La leche de almendras es, en principio, un producto muy saludable. En este sentido, contiene vitaminas y minerales, no lleva lactosa, tiene un bajo índice de colesterol y es un antioxidante natural. Sin embargo, algunas marcas dan una información falsa sobre el porcentaje de almendras en cada envase.

Una estafa para los consumidores

Tras distintos análisis y pruebas se ha constatado que algunas marcas comerciales británicas y estadounidenses falsean la información, ya que en los envases se indica que la leche contiene un 6% de almendras, pero en realidad el porcentaje de este fruto seco solo llega a un 2%. Como se puede observar, hay una gran diferencia entre lo que dice la publicidad de la bebida y la información real del producto (la cantidad real es tres veces inferior). Con esta información falsa se consigue atraer a los consumidores, quienes acaban pagando un precio muy elevado por algo que no es lo que parece.

El porcentaje de almendras no es la única información fraudulenta, ya que algunas marcas indican que se trata de un producto bajo en calorías. Después de los análisis pertinentes, se ha comprobado que esta leche contiene pocas calorías porque en su elaboración se emplea agua.

En pocas palabras, con mucha agua y con muy pocas almendras se pone a la venta un producto muy “saludable” para el consumidor.

Preparar en casa, la única vía

Si los envases de este producto resultan altamente sospechosos, el consumidor puede tomar la decisión de elaborar leche de almendras de forma totalmente casera. Una de las posibles recetas sería la siguiente:

1) poner las almendras en remojo y dejarlas reposar unas 8 horas,

2) con ayuda de un colador se retira el agua,

3) las almendras se depositan en un cuenco y luego se le añade medio litro de agua, esencia de vainilla, un pizca de sal y dos o tres dátiles cortados,

4) todos los ingredientes son batidos hasta que se transforman en puré,

5) se añade un poco más de agua y se continua batiendo,

6) la mezcla resultante se vuelca sobre un colador de algodón y

7) una vez colado se desecha la masa de almendra sobrante y el líquido obtenido ya está listo para consumir.

Para que mantenga sus propiedades es recomendable que la bebida se consuma en un máximo de dos días.

La moda de las leches de origen vegetal está relacionada con el desprestigio de la leche de vaca tradicional

El consumo moderado de leche entera pasteurizada tiene todo tipo de beneficios: aumenta los niveles de serotonina en el cerebro y favorece el sueño, es beneficioso para la flora intestinal, combate las infecciones y reduce la hipertensión arterial. A pesar de estos beneficios para la salud, hay una campaña mundial contra la leche de vaca y dicha campaña se basa en una circunstancia: hay personas que sufren intolerancia a la lactosa.

En consecuencia, se produce un fenómeno curioso, ya que algo se convierte en negativo para todos porque es perjudicial en algunos casos.

Para algunos investigadores las denominadas leches alternativas de origen vegetal (de arroz, de almendras, de coco y otras) no son en realidad leche y el uso de esta palabra es un engaño publicitario.

Paralelamente, hay que observarse que vivimos en un mundo totalmente industrializado y con sobrepoblación, y en este marco, los procesos relacionados con la producción de leche que llega a las góndolas de los supermercados exponen una calidad altamente cuestionable, obligando a que uno analice y estudie las diversas clases y marcas, para acercarnos a una que ofrezca un contenido que sea lo más natural posible. Lamentablemente, como en tantos otros escenarios, existen propuestas que no son lo que dicen ser.

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